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La mayor desventaja de este tipo de pavimento es su debilidad en las juntas, por lo que para aumentar su longevidad, es fundamental conseguir una superficie lo más homogénea y nivelada posible.
La superficie de la tabla es realmente dura y resistente, en comparación con la madera, pero lo que más afectado resulta con los años son las juntas, se abren, se arquean, y exponen la madera interior que es poco resistente y no está tratada, con lo que el deterioro estético es rápido, y con el tiempo deterioro integral hace incómodo su uso.
En la mayoría de los casos los diseños de aspecto de madera, piedra, cerámicas de estos pavimentos, desaparecen al paso de pocos años, haciendo imposible la localización de repuesto para realizar reparaciones, puesto que al tratarse de un tablero de mdf (Densidad de Media Presión) o hdf (Densidad de Alta Presión) con un papel fotográfico, que representa impreso, un motivo grafico determinado, los fabricantes de pavimentos laminados suelen cambiar con cierta frecuencia los diseños, por cuestión de modas estéticas o comerciales, al igual que otras industrias, como el pavimento de gres o el porcelánico, con lo que si no conservamos una cierta cantidad de repuesto, para una eventual reparación, tendremos un problema de difícil solución al acometer una sustitución.
A diferencia de las tarimas flotantes de madera, una vez que una junta se ha astillado por un golpe o por humedades, no es posible lijar ni reparar la pieza, siendo necesaria su sustitución, lo que obliga a levantar parte del suelo, incluyendo los rodapiés. Un problema habitual en la reparación de tarima flotante sintética, es encontrar el mismo modelo que en el momento que se instaló, ya que diferentes marcas, tienen diferentes terminaciones y no son muy estándar (roble a / roble b ), con lo que su reposición es algo complicada.
La clasificación por resistencia, siendo una ayuda, ha creado bastante confusión entre los usuarios, pues es habitual encontrar precios muy dispares entre distintas marcas, así como suelos de inferior categoría más caros que otros aparentemente de categoría superior. Hay que hacer notar que un suelo con categoría AC-3 puede haber resistido 2.500 vueltas o 3.900, por lo que los suelos catalogados como AC-3 más económicos pueden ser fácilmente suelos de poca calidad, aun manteniendo la misma categoría.
Otros consejos
la resistencia a las manchas, a la humedad, la dureza, así como el grosor y calidad de las capas intermedias, son también criterios fundamentales dependiendo del uso al que se vaya a destinar un suelo.
Junto con la clasificación AC, se suelen adjuntar unos dígitos (23, 32, 33, etc...) para designar propiedades características o "clases de utilización" marcadas en el código EN 13329, siendo las decenas las clases, y las unidades las calidades (33 mejor que 31, o mejor 23 que 22).
Arañar la lengüeta de unión de la lama y observar
en qué modelos se alteran menos. También suele haber una relación entre la calidad del suelo y su grosor, siendo el mayor grosor, el de más calidad (aunque eso no es siempre cierto, depende de la densidad del tablero en kg/m³, un tablero de 7 mm puede ser más denso que uno de 8 mm por lo cual su peso es mayor y mejor para el aguante de impactos y estabilidad de la capa melamínica).
La diferencia de calidades y precios se ejemplifica en lo siguiente: estos suelos envejecen casi siempre por las juntas, ya que por muy resistente que sea la lámina superior, es una protección muy fina, y por tanto extremadamente vulnerable en sus esquinas. Si el sustrato al que van adheridas se altera (por ejemplo, por el orín de una mascota), un suelo con una lámina superior AC-4 pero con un sustrato de mala calidad puede arruinarse irreversiblemente, mientras que un suelo categoría AC-3 pero con un sustrato más impermeable o grueso puede resistirlo, es decir, hay que fijarse en la densidad del tablero (en kg/m3).
Con el consejo de un profesional vendedor o un instalador, puede conseguir la mejor relación calidad-precio para sus necesidades, ya que hay un gran mercado y es difícil escoger con seguridad.
Se compone de una base inferior de estabilización, y dos o más capas de madera, de las que la o las intermedias suelen ser de madera resistente y barata, como pino o abeto, y la superior o de acabado, de madera noble. Esta última capa suele tener un grosor de entre 1,5 y 4 mm, de manera que pueda lijarse y barnizarse ( acuchillarse ) varias veces (normalmente dos, y muy raramente más de cuatro).
Según la Federación Española de Pavimentos de madera (FEMP), para que una tarima flotante de madera multicapa se pueda definir con el nombre de parquet, debe de disponer de al menos un minimo de 2,5 mm de espesor de capa noble, para evitar el intrusismo o baja prestación al uso de los pavimentos de madera noble con terminologia añadida de tarima de parquet flotante multicapa. Ningún pavimento de madera ya sea flotante o otro modo de colocación podrá adoptar el nombre de parquet si no alcanza el espesor de madera noble de 2,5 mm utiles.
Por último, la capa de madera noble, incorporar una última capa con un tratamiento superficial tipo barniz, con base al agua, hasta 7 manos algunos modelos incorporan óxido de aluminio en su tratamiento haciéndolos excepcionalmente resistentes a la abrasión, también fitros de rayos ultravioletas, preservando el color de la madera por más tiempo frente a los rayos del sol, que tienden a oscurecer la madera. La dureza de la capa de barniz que suele cubrir estos suelos se mide con el test de Brinell, para superficies finas.
Este tipo de suelos, relativamente novedosos, consiguen un acabado de la misma calidad visual que los parquets de madera maciza, superándolos incluso en algunos aspectos, como en estabilidad dimensional, ya que al disponerse las sucesivas capas con las vetas perpendiculares, las deformaciones de las piezas debido a la humedad o temperatura disminuyen. Los tarima flotante madera multicapa suelen incorporar, al igual que los suelos de tarima flotante sintética, un sistema de anclaje tipo clic.
Al igual que la tarima flotante sintética, el problema más habitual suelen ser las juntas, aquí su reparación es más sencilla, pudiéndose hacer parcialmente, aunque el parche se notaría a la vista, o integrarlo en el proceso de restauración necesario como el lijado y barnizado, también conocido por acuchillado.
Láminas de madera maciza que rondan los 2 cm de grosor, largas y estrechas, variando sus dimensiones de unos modelos a otros. Pueden presentarse sin juntas laterales, o con juntas a media madera, y normalmente disponen de alguna pieza de conexión metálica tipo clip, aunque no necesitan sistemas especiales de anclaje puesto que al ser más pesadas, funcionan bien por simple gravedad. También admite instalación sobre rastrel, dependiendo del tipo de tarima maciza empleada y su uso final. Su restauración es muy similar al parquet, tienendo aún más acuchillados que este, debido a su mayor grosor.
